Insomnio y agua raz por todo el cuarto.
Hacerse bichito bolita y escapar bajo las sábanas de mi cama. Se me hace imposible no paniquear con el remolino, ya me agarró de nuevo. No me suelta.
Llore diciéndote verdades al amanecer de una noche de diciembre. El año fatalista parece no terminarse nunca. Sin pensarlo, guardo dentro una sensación de esperanza en el porvenir, como si el cambio de año trajera a mis manos un corazón sano, un cerebro sin olor a podredumbre y unas ansias insaciables de ser todo aquello que me saca sonrisas. Solo queda fingir demencia y esperar que las espectativas no se hagan falsas ilusiones de nuevo.
No quiero más embrollos. Por qué la vida no puede dejar de ser océano de sal gruesa un rato y convertirse en cañadita de agua dulce? Ewe se ponía jipixd
