De nuevo soy cuerpo con nudos, de nuevo solo café y melancolía. De a ratos me agarra una tranquilidad profunda, nunca entiendo de donde viene, pero la agarro y la estrujo fuerte. Como niño a madre después de una terrible caída, como creyente bendecido luego de saberse condenado.
Por las noches la locura me acaricia, me desviste y me dice que me masturbe en su nombre. Yo me hago perra para sus ojos. Orgasmos entre fantasmas..... Más, cuando se marcha, solo cordura, fría y espeluznante, me deja seca de palabras, de canciones. Sin gracia. Puro hueso y miseria. Ahí es cuando me encierro y vomito el mundo que me rodea en un baño podrido de dos metros cuadrados. Es que tanta miseria no puede transformarse de otra manera. Matemáticas básicas no? Miseria mas miseria es igual a vomito alquímico.
Me tragué todos juntos los libros que pasaron por mi corazón, a ver si este cerebro podrido florecía, solo me quedo pedir clemencia, el abismo se abrió como sus piernas en mi cama, como mi alma aquella vez, como corazón peronista al grito de viva Milei. Desgarre. Los músculos también piden clemencia.