Amor,
cuando mis ganas de comerme el mundo te sean repugnantes
no vuelvas a casa.
No puedo andar desarmada a cada rato
cuidando de un niño que necesita una madre
antes que una amante.
No quiero ser mujer atada a una muerte lenta
con un laberinto entre las cienes
y un ancla junto al corazón.
Amor,
cuando me mires a los ojos y no veas mi cariño
no preguntes que martirios lo llevaron
pues sabré, en vano fueron mis palabras.
Amor
no me quieras sin pasiones,
no me desees miserable y sola
sola para tus lamentos.
No me quieras amor,
si es así,
prefiero.
No me quieras.
ke
jueves, 5 de septiembre de 2024
Carta de despedida.
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