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jueves, 29 de enero de 2026

 Me levante quisquillosa, irreverente.
Quise masticarme el mal humor mas me fue imposible,
estaba demasiado duro. 
Casi me parte los dientes.

lunes, 26 de enero de 2026

 -triste caminar ausente- 

Muchas veces, soy yo misma, la que destruye una y otra vez las ansias y los deseos. Muchas veces soy la que nombra a lord valdomero sin parar, para que las cosas malas pasen, para que la congoja se acomode un rato mas al lado mío. El desquicio de la vida me deja entre dos carreteras:
Amar la vida con locura.
Odiarme entera cada noche de domingo. 
Que habrá mas allá del enceguecimiento de mis ojos. Salirme de mi piel para entender a mis amigas, emocionarme contándoles cuanto las admiro. Querer ser tan amorosa como mi madre y menos reacia que mi padre. Solo son pensamientos aislados. La certeza de no saber a donde mierda caminamos ya no me genera TANTA ansiedad, solo la cuota justa que se necesita para no ser una estúpida, aunque siempre lo sigo siendo. 
Y sigo leyendo cosas que me hacen acordar de tu nombre y de tu casa y de mi casa y de nosotros en la playa y que rabia la nostalgia que no me suelta! Aún cuando por primera vez no siento un abismo en el pecho al pensar en cruzarte. Porque mas allá de la nostalgia el dolor que punzaba tu nombre en mi corazón ya se diluyo como el azúcar de la torta de manzana que tengo en el horno. ..

Me encanta tanto la playa que desearía morir en ella. Quisiera que me lleve el mar, que me llame, que me abrace tan fuerte que no pueda desprenderme, quisiera, a veces, embarcarme para nunca mas volver.... Después me acuerdo.... de tus ojos, y de lo mucho que me gusta cuando te reís como una tonta. Me acuerdo de lo mucho que me gusta sentirme viva, bailando, todo el tiempo y en todos lados. Y sin duda, me acuerdo, de ese día que hice llorar a Natalia. Desearía nunca mas hacerla llorar. O no por dolor, no por una profunda pena. Menos que menos, la de perder una hija.  .

Me encantan los imanes de heladeras que son palabras. Muchas palabras sueltas pegadas donde se guarda el alimento. Me encanta llegar a una casa y que los tenga. Me encanta armarme una historia, mía, nuestra. De las palabras y yo digo. Así, como un secreto divino, en verdad lo sabe todo el mundo, pero lo ve solamente quien es observador.  Me encantan los imanes de palabras, pero en mi casa, no tengo: ni imanes, ni palabras. Solo esta profundidad agobiante de tormenta y paraíso y goce y suplicio que casi- siempre- soy. 

jueves, 8 de enero de 2026

 Veinticuatro horas juntas. Veinticuatro horas en las cuales, no quise desprenderme ni un momento del imán que significa tu piel para mi. 
Nos tiramos, echadas, por todos lados. Quise mirar bien profundo adentro tuyo, me dejaste pasar hasta ahí.
 Reíste como niña. Te bese lento como tramite de gobierno. 
Quisiera, eternamente, capturar en un cajoncito de mi cuarto las sensaciones que construimos cuando tiradas, echadas, nos necesitamos. Entre susurros de gemidos que se disipan en esa nube gruesa y espesa de aire que se nos viene arriba. Como una bocanada de mar hirviente. Refrescante pero hirviente. De repente, un rezo suabe, casi como una súplica Al tiempo, al abismo del orgasmo, que se detenga y me deje ahí, tirada, echada, con tus muslos entre mis dedos, con tu furia toda tierna y entera salpicándome arriba.
Quisiera, nuevamente, guardarme este día como quien guarda el cariño de madre o la caricia de sol. 
Quisiera, volver, una y otra vez a verte la cara al despertar. 

martes, 6 de enero de 2026

 Dulces sueños.

 

Me quedaría a dormir en tus brazos
todas las noches, 
de todos los inviernos.



Le cantaría,
amor,
a mis ganas de empaparme en tus ojos:


todos los días,
de todos los veranos<3

 Contigo todo es  era una fiesta.