El cuerpo rígido amasado por seis manos amigas, desarmando el recuerdo de un día pasado, donde la tierra se vio obligada a cesar el lamento eterno de un cerebro con hedor a podredumbre. Sin poder removerlo.
Entrar al espacio rígida. Con la sensación de un cuerpo blando pasado. Cuando el nudo en el corazón ruge, los músculos quedan cual piedra. Entrar en un trance acompañado. Con los ojos cerrados permito a las manos amorosas que me tocan atravesarme el alma intentando alivianar el peso que cargan mis huesos, dos minutos de espasmos en el corazón. Terminar llorando por cosas que no entiendo. Las respiraciones se acompasan, se ablanda mucho mas que el cuerpo cuando la escucha es sabia, con el cuidado que tienen las madres al agarrar a su bebe por primera vez en brazos, amigas, supieron llamarme por mi nombre a tiempo.
Paulina.