ke

martes, 1 de abril de 2025

 Quise olvidar la tristeza que llevo en los huesos al mirarte a los ojos. Funcionó por unos meses, mientras nuestro amor brevemente idílico se paseaba merodeando por todo el jardín con café calentito en un invierno soleado. Nos acurrucamos y dormimos la siesta encastrados. Me dejaste lamerte las heridas por la noche, nuestra intimidad mezquina. Nunca entraste a conocer el salón de mis traumas. No porque no quisieras, fue porque así lo quiso mi cabeza. Y mi corazón, que sin querer queriendo, rehusaba a tus ojos, a todo lo que alguna vez prometiste. A vos.
No me dio el tiempo de decirte que no te amo, no me alcanzaron nuestros minutos juntos mirando una película después de coger, se termino muy rápido ese cigarro a la media noche y tuvimos que irnos al super para hacerle de comer a tu hermana. Nunca me daba el tiempo de decirte, que los paseos de bufanda y pies descalzos por el jardín, por mas perfectos que fueran, no avasallaban mi corazón de amor y perpetuidad y ganas de entregar todas las caricias que tengo para ofrecer ni de resistir todas las tormentas que sé que puedo atravesar. 
Me fui de tu casa un dos de mayo. Sintiéndome culpable por no devolverte la mirada tierna. A la media cuadra me llamó mi jefe, me ofreció un puesto de trabajo en Francia, por menos horas y mas guita. Y bueno, en Francia. Le dije que sí sin pensarlo dos veces, el avión salía a la mañana siguiente, y entre los nervios, la emoción y las ganas de no olvidarme de nada, terminé olvidando en tu casa, el te amo que tenía guardado para cuando los murciélagos se despertaran en mi estomago, con ganas de hacerme besarte todo el rato y darte la mano en pleno dieciocho de julio y acompañarte a cada velorio y a cada almuerzo familiar, que en tu familia, son mas o menos lo mismo.
 Te mandé un mensaje de texto mientras iba al aeropuerto, te pedí perdón y te conté que me iba porque era una oportunidad que no podía desaprovechar, que estas cosas pasan una vez en la vida. Lo que nunca te dije, es que me fui un poco, a buscarme un amor que me desempolve el corazón a bofetadas tiernas. Porque por mas que me encanten los paseos por el patio en la mañana, con el café caliente y los pies descalzos, merezco un amor que me haga bailar cada vez que recuerde.

Espero nunca encuentres, el te amo marchito que me olvide debajo de las sábanas verdes.

 Contigo todo es  era una fiesta.