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jueves, 14 de marzo de 2024

 Le rindo culto a la nostalgia que me nubla el corazón. 

Las fotos, los lugares, las canciones, un olor, un día de lluvia. Todo es un posible propulsor para mi nostalgia, que cabalga agotada por los ásperos caminos de mi memoria. Incluso un pensamiento pasajero, puede ser provocador de pelos pinchos y ojos llenos de lágrimas. Mis recuerdos, un poco, tienen vida propia. Se apartan del núcleo cerebral donde se almacenan todas las cosas, y se escapan por la yugular directo al corazón.
Quizás llevo acumuladas un sin fin de vidas melancólicas. Quizás por eso me toco nacer en Uruguay. En vez de mandar un te extraño, escribo cartas enteras en mi diario intimo, que es nuestro y nada intimo. En vez de decirte sin vueltas, todas las cosas que me pasan cuando te veo, prefiero recordarte desde la distancia del olvido. Guardo boludeces desfiguradas por el paso del tiempo, capaces, sin embargo, de albergar los más míseros e insignificantes recuerdos. Que aún siendo míseros o insignificantes, me piden, a los gritos, que les dedique un momento de vida. Yo siempre sedo.

Soy mas nostalgia que persona.

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 Contigo todo es  era una fiesta.