Presté atención mucho tiempo a los lugares donde no era, donde perdía el corazón, donde se me desgarraba el alma. Me recompuse siempre a duras penas. Invente un lugar en la casa, donde el sol brilla de colores, donde el tiempo pasa lento y la música es todo el rato. Mastique mis arterias una y otra vez, necesitaba sentir el oxigeno que cargan. Fui a la playa en invierno y llore con los huracanes que salían desde mi pecho hasta la mitad de la nada, respirar y sentirme chiquita. No he podido mirar a la gente que amo a los ojos, me avergüenza mi existencia, siempre desperdicio, siempre miedo, siempre penas.
Piedad susurro por las noches, no entiendo muy bien a quien, o a que, a nadie y a todos de todo, piedad; me pregunto si existe la vida antes de nacer, si elegí venir, si me mandaron, si respirare de nuevo el jubilo de la calma prolongada.
Vigilia, un sentimiento desordenado.
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