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lunes, 22 de diciembre de 2025

 Se me impregnó el calor en la piel, en cada capa sentía como me prendía fuego de a poquito. 

El cuarto entero olía a la casa de mi padre. A verano y grillos. A súplica de lluvia. Aún llevo ese olor en el pelo.
No entendí, nunca entiendo. Cuando se quiebran las rutinas en la vida, la cosa es como que se pone en pausa. Y puedo entender mi transito, y respiro como necesitando. Me hubiera quedado toda la mañana desnuda. 
Traspasaron de a ratos el ermitaño sentimiento de abismo que se me instala siempre entre las tetas. Me quiere tragar entera, para escupirme hecha una princesa. Por no decir mendiga. Es que, musicalizar la tarde a veces, no es tan fácil. A veces, una extrañeza tan grande se apodera de mi espíritu, que solo estoy segura que no sé. Como ponerme una tanga incomoda.
Cambio una y otra vez de canción, de artista, de genero. No me encuentro
No estoy

 A veces es hoy.  

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 Contigo todo es  era una fiesta.